NeuroCarolina Traslaviña
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Neurorehabilitación en Epilepsia: Un Enfoque Integral

Dra. Carolina Traslaviña — NeuropsicólogaRevista Epilepsia en Colombia — FIRE Colombia, Vol. IX No. 02

¿Qué es la rehabilitación neuropsicológica?

La rehabilitación neuropsicológica es una disciplina clínica que se encarga de la recuperación de funciones cognitivas posterior a un daño cerebral, basándose en la reorganización de sistemas funcionales. Su objetivo principal es lograr la rehabilitación integral del paciente y su adaptación al medio, favoreciendo su autonomía y calidad de vida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que en el mundo actualmente hay 2400 millones de personas que tienen alguna afección que podría mejorar con rehabilitación. Esta cifra refleja la magnitud de la necesidad de intervenciones especializadas en neurorehabilitación a nivel global.

La OMS define la neurorehabilitación como un proceso dinámico mediante el cual las personas con lesiones o enfermedades pueden lograr la mejor recuperación integral posible, favoreciendo su desarrollo físico, mental y social de manera óptima, para facilitar su integración adecuada al entorno. No se trata únicamente de restaurar funciones perdidas, sino de potenciar las capacidades preservadas y desarrollar estrategias compensatorias que permitan al paciente alcanzar el mayor nivel de independencia posible.

Epilepsia y funciones cognitivas

La epilepsia no es solo una condición caracterizada por crisis recurrentes. Su impacto se extiende a múltiples dominios del funcionamiento cognitivo, afectando de manera significativa la vida cotidiana de quienes la padecen. Las funciones cognitivas más frecuentemente comprometidas incluyen:

Memoria

Las alteraciones de memoria son una de las quejas cognitivas más frecuentes en personas con epilepsia. La actividad epiléptica recurrente, especialmente cuando involucra estructuras del lóbulo temporal como el hipocampo, puede afectar la capacidad de codificación, almacenamiento y recuperación de información. Los pacientes pueden experimentar dificultades para recordar conversaciones recientes, citas, instrucciones o aprender nueva información.

Atención

Los déficits atencionales son frecuentes en pacientes con epilepsia y pueden manifestarse como dificultad para mantener la concentración en tareas prolongadas, para filtrar información irrelevante o para alternar entre diferentes actividades. Estas dificultades pueden estar relacionadas tanto con la actividad epiléptica en sí misma como con los efectos secundarios de la medicación antiepiléptica.

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas — que incluyen planificación, organización, flexibilidad cognitiva, control inhibitorio y toma de decisiones — pueden verse significativamente afectadas en personas con epilepsia, particularmente cuando las crisis involucran los lóbulos frontales. Estas alteraciones impactan la capacidad del paciente para resolver problemas cotidianos, organizar su rutina y adaptarse a situaciones nuevas.

Regulación emocional

La epilepsia frecuentemente se asocia con dificultades en la regulación emocional, incluyendo mayor prevalencia de ansiedad y depresión. Estas alteraciones emocionales no son solo una reacción psicológica al diagnóstico, sino que también pueden tener una base neurobiológica relacionada con las áreas cerebrales afectadas por la actividad epiléptica. La interacción entre las dificultades cognitivas y emocionales puede generar un círculo que afecta aún más la calidad de vida del paciente.

Encefalopatía epiléptica y rehabilitación

Del 25 al 30% de las personas con epilepsia tienen una encefalopatía, bien sea estática o evolutiva, y estas son las personas que padecen síndromes con discapacidad intelectual y requieren estar en centros de rehabilitación. Estas personas con epilepsia son aquellas que asisten a centros de rehabilitación, tal como lo establece la ley (tratamiento integral).

Este dato subraya la importancia de contar con programas de neurorehabilitación especializados que puedan atender las necesidades específicas de esta población. La rehabilitación debe ser integral, abarcando no solo los aspectos cognitivos, sino también las habilidades funcionales, la participación social y el bienestar emocional del paciente y su familia.

Importancia de la intervención temprana

El momento en que se inicia la intervención neuropsicológica es determinante para los resultados. La plasticidad cerebral — es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones neuronales — es mayor cuando la intervención se realiza de forma oportuna. Iniciar la rehabilitación cognitiva tempranamente tras el diagnóstico o la cirugía de epilepsia permite aprovechar esta ventana de plasticidad para maximizar la recuperación.

Además, la intervención temprana ayuda a prevenir el deterioro cognitivo progresivo que puede producirse como consecuencia de las crisis recurrentes no controladas. Cada crisis epiléptica tiene el potencial de generar daño neuronal acumulativo, por lo que reducir la carga epiléptica y simultáneamente estimular las funciones cognitivas constituye una estrategia terapéutica fundamental.

La detección precoz de las dificultades cognitivas mediante evaluaciones neuropsicológicas periódicas permite ajustar los programas de rehabilitación a las necesidades cambiantes del paciente, optimizando los recursos terapéuticos y los resultados clínicos.

Estrategias de intervención

La neurorehabilitación en epilepsia se sustenta en un conjunto de estrategias clínicas que deben adaptarse al perfil cognitivo, la edad, el tipo de epilepsia y las necesidades individuales de cada paciente. Entre las principales estrategias se encuentran:

Estimulación cognitiva

Consiste en la aplicación sistemática de actividades y ejercicios diseñados para activar y fortalecer las funciones cognitivas. Los programas de estimulación cognitiva pueden incluir tareas de categorización, secuenciación, razonamiento lógico y resolución de problemas, adaptados al nivel de funcionamiento del paciente. El objetivo es mantener activas las redes neuronales y promover la neuroplasticidad.

Terapias de memoria

Dado que la memoria es una de las funciones más afectadas en epilepsia, las intervenciones específicas en este dominio son fundamentales. Se utilizan técnicas como el aprendizaje sin errores, la repetición espaciada, el uso de ayudas externas (agendas, alarmas, listas) y estrategias de organización de la información (categorización, asociación, elaboración semántica) para mejorar la codificación y recuperación de la información.

Entrenamiento atencional

Los programas de entrenamiento atencional buscan mejorar los diferentes componentes de la atención: atención sostenida (mantener la concentración durante períodos prolongados), atención selectiva (filtrar información relevante), atención dividida (realizar dos tareas simultáneamente) y alternancia atencional (cambiar el foco de atención entre tareas). Estos programas se implementan de forma graduada, aumentando progresivamente la complejidad de las tareas.

Trabajo interdisciplinario

La neurorehabilitación efectiva requiere un abordaje interdisciplinario que integre la perspectiva de neurología, neuropsicología, psiquiatría, terapia ocupacional, fonoaudiología y trabajo social, entre otras disciplinas. La coordinación entre profesionales permite un abordaje integral que atiende tanto las necesidades cognitivas como las funcionales, emocionales y sociales del paciente.

Acompañamiento familiar

La familia es un pilar fundamental en el proceso de neurorehabilitación. La psicoeducación dirigida a familiares y cuidadores permite que comprendan las dificultades cognitivas del paciente, aprendan a implementar estrategias de apoyo en el hogar y manejen de forma adecuada las expectativas sobre la recuperación. El acompañamiento familiar también contribuye a reducir la sobrecarga del cuidador y a mejorar la dinámica familiar.

Impacto en la calidad de vida

Los programas de neurorehabilitación en epilepsia han demostrado tener un impacto positivo no solo en el rendimiento cognitivo medido mediante pruebas estandarizadas, sino también en la funcionalidad cotidiana y la participación social del paciente. Entre los beneficios documentados se encuentran:

  • Mayor autonomía en actividades de la vida diaria (manejo del dinero, preparación de alimentos, uso de transporte).
  • Mejora en el rendimiento académico y/o laboral, con mayor capacidad para sostener tareas y cumplir responsabilidades.
  • Reducción de síntomas de ansiedad y depresión, con un impacto positivo en el bienestar emocional.
  • Fortalecimiento de las relaciones interpersonales y la participación en actividades sociales y comunitarias.
  • Mayor sensación de control sobre la propia vida y mayor autoeficacia percibida.

Estos beneficios trascienden las métricas clínicas y se traducen en una mejora real y tangible en la experiencia vital del paciente y su entorno familiar.

Conclusión

La neurorehabilitación en epilepsia es mucho más que un conjunto de ejercicios cognitivos. Es un proceso terapéutico integral, centrado en la persona, que busca potenciar las capacidades preservadas, compensar las dificultades y acompañar al paciente y su familia en el camino hacia una mejor calidad de vida.

La evidencia respalda la importancia de intervenir de forma temprana, con programas personalizados y un enfoque interdisciplinario. Cada persona con epilepsia tiene un perfil cognitivo único, y la rehabilitación debe responder a esa individualidad con rigor clínico y calidez humana.

Desde la neuropsicología, tenemos la responsabilidad y el privilegio de acompañar a estas personas en la comprensión de su funcionamiento cerebral y en la construcción de estrategias que les permitan vivir con mayor plenitud, autonomía y bienestar.

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